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¿Cuándo es la terapia una buena idea?

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A veces uno siente una inquietud interior que es difícil de poner en palabras. Quizás hay algo en tu relación que se repite una y otra vez. Quizás te sientes solo — incluso cuando no lo estás. O quizás simplemente estás cansado de reaccionar de maneras que no terminas de entender. Es exactamente en esos momentos cuando la idea de la terapia aparece — y muchos la apartan rápidamente. "Supongo que no es tan grave", se piensa. Pero ¿cuándo es realmente lo suficientemente grave? ¿Y es esa siquiera la pregunta correcta que hacerse?

No necesitas estar en crisis para buscar ayuda

Uno de los malentendidos más comunes sobre la terapia es que hay que tocar fondo antes de que tenga sentido acudir. Pero la terapia no se trata solo de reparar algo que se ha roto — se trata, en gran medida, de entenderse mejor a uno mismo y de construir las relaciones que uno desea. El reconocido psicólogo y terapeuta de pareja John Gottman ha demostrado, a través de décadas de investigación, que muchas parejas esperan un promedio de seis años después de que surgen los problemas antes de buscar ayuda. Seis años. Son seis años con patrones que se van arraigando cada vez más profundo. La terapia no es un grito de socorro — puede ser una elección activa de invertir en uno mismo y en las relaciones cercanas, mucho antes de que todo arda.

Señales de que la terapia puede ser lo adecuado para ti

No existe una lista de respuestas correctas, pero hay ciertas experiencias que pueden ser una señal que vale la pena escuchar. Quizás te encuentras atrapado en un patrón en tus relaciones que no puedes romper — atraes los mismos tipos de personas, o siempre reaccionas de la misma manera, aunque te hayas prometido que no volvería a ocurrir. Quizás te cuesta la intimidad o, por el contrario, te cuesta poner límites. Quizás cargas con algo del pasado — una ruptura, un padre que te falló, una época de soledad — que todavía tiñe tu presente. La teoría del apego, desarrollada por John Bowlby y posteriormente ampliada por investigadores como Sue Johnson, describe cómo nuestras relaciones tempranas moldean nuestra forma de amar y conectarnos. Son patrones que pueden cambiar — pero a menudo requieren que alguien nos ayude a verlos con claridad.

Lo que la terapia no es — y lo que puede darte

La terapia no es un lugar donde alguien te dice lo que estás haciendo mal ni te da una receta para la vida perfecta. Es un espacio donde puedes hablar libremente, ser recibido sin juicio y comenzar lentamente a entender por qué eres quien eres — y qué deseas hacer de manera diferente. Puede ser individual, si deseas trabajar contigo mismo, con tus patrones y tu mundo interior. O puede ser en pareja, si desean crear más conexión, mejor comunicación o encontrar el camino juntos a través de un período difícil. Muchos describen que ir a terapia no se trata de convertirse en otra persona — sino de llegar a ser más uno mismo.

Así que quizás la pregunta más importante no es si lo estás pasando suficientemente mal como para buscar ayuda — sino si tienes ganas de entenderte a ti mismo y a tus relaciones un poco mejor. ¿Qué desearías atreverte a mirar más de cerca?

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