Todos somos narradores. No de otros — de nosotros mismos.
"Soy el tipo de persona que siempre da demasiado." "No se me dan bien las relaciones cercanas." "Soy demasiado."
Estas historias se sienten como verdades. Pero son construcciones — interpretaciones que hemos hecho de nuestras experiencias. Y las construcciones pueden cambiar.
Esa es la esencia de la terapia narrativa, desarrollada por Michael White y David Epston.
El problema no eres tú — es la historia
La terapia narrativa separa a la persona del problema. No eres una persona iracunda. Tienes una relación con la ira que a veces toma el control.
Parece una pequeña diferencia. Pero abre algo.
Cuando el problema está separado de ti, puedes observarlo desde fuera. Puedes examinarlo. Puedes elegir una relación diferente con él.
Historias dominantes
Todos tenemos historias dominantes — esas narrativas que definen quiénes creemos que somos. A menudo se forman en la infancia y se refuerzan con el tiempo.
"Soy el responsable." "Soy el que nunca es suficientemente bueno." "Soy el que no pertenece."
Estas historias filtran nuestras experiencias. Notamos lo que las confirma. Ignoramos lo que las contradice.
Excepciones únicas
La terapia narrativa busca excepciones — los momentos en que la historia no encaja.
Si crees que nunca pones límites — ¿cuándo lo has hecho? Si crees que no se te da bien el amor — ¿cuándo has mostrado amor?
Estas excepciones son los ladrillos con los que construir una nueva historia.
Una historia alternativa
La terapia narrativa no se trata de reemplazar una historia negativa con una positiva. Se trata de crear una historia más matizada y verdadera.
Una que tenga espacio para la complejidad. Para el crecimiento. Para que seas más que tus momentos más difíciles.
Preguntas para reflexionar ¿Cuál es la historia dominante que te cuentas sobre ti mismo? ¿Cuándo no encaja? ¿Qué historia alternativa contarías si pudieras?
AIA kender disse teorier og kan hjælpe dig med at forstå dem i din egen situation.
Åbn AIA →